martes, 7 de mayo de 2013

Los Prisioneros: ¿La mejor banda nacional?

 

Es común entre la gente que dice ser conocedora de lo que llamamos “rock chileno”, citar a Los Prisioneros como la mejor banda de este amplio genero, incluso se le ha nombrado como los fundadores y revolucionarios de un nuevo “Rock Nacional”. Pero, ¿realmente es así?

Remontémonos a los años 60s, cuando la llamada “Nueva ola chilena” reinaba en las radios chilenas, pocos músicos intentaban despegarse de esta camada de jóvenes que buscaban fama y dinero, descuidando si sus composiciones eran originales o poseían algo de estética. En 1967 hubieron dos agrupaciones que podríamos considerar como los verdaderos padres del rock chileno: Los Vidrios Quebrados, con su disco Fictions, y Los Mac’s con su Kaleidoscope Men. Los segundos incluso se dieron el lujo de incluir una de las primeras canciones sociales del Rock nacional: “La muerte de mi hermano” de Payo Grondona. 

Aquí es cuando se rebate una de las afirmaciones sobre Los Prisioneros, ser una banda fundadora y revolucionaria. Escribir una letra sobre injusticia social en un género tan amplio como el Rock, no es algo nuevo, se intentó antes.

Recuerdo que cierta vez un periodista catalogó al líder de Los Prisioneros, Jorge González, como el “Bob Dylan chileno”. Esto hace que entremos a una gran pregunta: Todos sabemos que Dylan fue uno de los primeros rupturistas en combinar el Folk con el sonido de las guitarras eléctricas, dándole una lección a los puristas, quienes no entendieron que como lo dijo en una canción “Los tiempos están cambiando”. Entonces, si ese es el caso, el primer rupturista fue Víctor Jara, con la canción “El derecho de vivir en paz”. Sólo piénsenlo, un artista que cantaba temas con raíces folclóricas integra un solo de guitarra, una base rítmica de bajo eléctrico, batería y un riff de órgano, desconcertando a sus seguidores pero logrando un nuevo sonido, mientras que Jorge González toma esto y lo convierte en un hibrido entre el grupo punk The Clash y la banda de Synth Pop, Depeche Mode

Ahora vamos al punto más polémico. Los Prisioneros son citados en todos los medios como una de las mejores y más importantes bandas de Rock y Jorge González como una figura representativa de esta. Si de carácter estético hablamos, hay bandas mucho mejores y que lograron romper la estructura del rock y rearmarla a su antojo. Un claro ejemplo es el grupo Electrodomésticos, proyecto liderado por Carlos Cabezas, que en vez de limitarse a imitar a sus coetáneos y criticando ciertos aspectos de la sociedad evitando los clichés usados por Los Prisioneros, decidió jugar con los samples y experimentar con sonidos más ambientales. Injustamente subvalorado, su disco Viva Chile salió el mismo año que el manifiesto “popular” de González, Pateando Piedras, y a diferencia del segundo, Electrodomésticos propone una ruptura esquemática del cómo hacer música. 

Los Prisioneros tuvieron su primer, único y fallido intento estético en la composición de su último álbum de 1991, Corazones, donde se muestra a una banda desquebrajada, sin el guitarrista original Claudio Narea, trabajando canciones con un sonido más inclinado al Synth Pop y renunciando totalmente al rock que los caracterizaba para luego González decidiera disolver a la banda. Pero ese mismo año, tres bandas llegaron con una propuesta de mayor radicalismo: La Ley y Lucybell por un lado apelaban a un sonido basado en la New Wave y el Shoegaze, y por el otro lado estaban Los Tres, con un rescate a las verdaderas raíces del Rock n’ Roll, combinándolas con lo más pintoresco del Folclore nacional.

        Es durante los 90s cuando se refuta la tesis de que Los Prisioneros son la mejor banda del Rock Chileno, ya que aún siendo la inspiración de muchos imitadores que se preocupan del mensaje y no de la composición, las tres bandas mencionadas anteriormente lograron establecer un nuevo parámetro estético con tres discos que supieron absorber las influencias foráneas y transformarlas en su propio sonido. En el caso de Los Tres, manteniendo su sello, pero recurriendo a letras mas metafóricas y una amplia gama de estilos, entre ellos el jazz, y un sonido más “Beatle”, lanzan en 1997 su álbum Fome. Mientras tanto Lucybell explotaba todo su lado experimental en el infravalorado álbum homónimo de 1998, un disco criticado por tener un sonido oscuro y alejarse de los cánones que los medios chilenos exigían en su tiempo, demostrando que si no suenas rentable o igual a Los Prisioneros no eres nadie. Pero la banda liderada por Claudio Valenzuela pudo salir al paso y dejar un álbum hecho como ninguno en Chile. Por último, La Ley establece su propia vara alta al lanzar Invisible en 1995. Un álbum que, tal como lo hizo el Achtung Baby de U2, logró separar el rock común, que a futuro harían bandas como Los Bunkers, Ases Falsos y el resto de camadas de artistas del llamado “Nuevo Folclore Nacional” de propuestas de constante búsqueda de belleza en el sonido, en este último es quizás Gepe el que más ha sabido lograr eso.

A principio de los 2000s, Los Prisioneros dieron la falsa imagen de reconciliación para volver con dos exitosos conciertos y una seguidilla de álbumes mediocres, que tuvieron rotación gracias a que los medios siguen prefiriendo esa propuesta segura, rentable y que asegure un buen augurio de dinero (Algo demostrado con la “remasterización” del catalogo del grupo que resultó en una estafa de proporciones), mientras que las otras bandas dejaron de ser mencionadas, omitiendo sus propuestas revolucionarias. Chile es un país que busca lo más simple, dejando de lado el verdadero sentido de la música, la búsqueda de lograr una belleza plena y rica en texturas, para cambiarla por un pensamiento del tipo: “Nos importa un carajo, suena social, debe ser bueno aunque los sonidos tengan cacofonía”.

Escuchemos una de las mejores canciones made in Chile... Escuchemos "Dia cero"


domingo, 28 de abril de 2013

Tears for Fears: Sowing the Seeds of Love (1989)

 


1_ Woman in Chains
2_ Badman’s Song
3_ Sowing the Seeds of Love
4_ Advice for the Young at Heart
5_ Standing on the Corner of the Third World
6_ Swords and Knives
7_ Year of the Knife
8_ Famous Last Words



           Para mediados de los años 80s, la banda británica Tears for Fears había alcanzado la fama mundial con su renombrado álbum de 1985, Songs from the Big Chair. Los singles eran difundidos en todas las radios y hasta el día de hoy son reconocidos y coreados, un claro ejemplo es el clásico “Shout”. Luego de la gira comienzan con la gestación de un nuevo trabajo, el cual sería compuesto totalmente por Roland Orzabal, líder, vocalista y compositor del grupo, junto a Nicky Holland dejando relegado en papeles menores al bajista y segunda voz Curt Smith y al tecladista Ian Stanley. Esto causaría molestias durante el proceso de grabación, pero también un gran empujón para finalizar los nuevos temas, los cuales contarían con invitados espectaculares y nuevas influencias dentro del sonido de la banda. Es así como nace en 1989, el tercer álbum de Tears for Fears, el algo mas progresivo The Seeds of Love.

                El disco parte con “Woman in Chains”, un tema que cuenta con la grandiosa voz de Oletta Adams, una cantante que Orzabal descubrió en un bar en Kansas City. El juego vocal es impresionante, además del marcado ritmo de batería llevado a cabo por un invitado de lujo, Phil Collins. Todo esto conlleva al progresivo “Badman’s Song”, el cual contiene un solo de piano en formato jazz, y con bellas secciones que recuerdan a cualquier tema de Elton John de mitad de los 70s, sobre todo en el conjunto de bronces que acompañan a los riffs. “Sowing the Seeds of Love” es el tema más reconocible dentro del álbum y la única en que Curt Smith participa en composición. Es inevitable acordarse del ritmo de “I Am the Walrus” de The Beatles ya que la influencia es demasiado notoria, los solos son breves y precisos, mientras que la voz de Orzabal suena bien enfocada, aunque lo único molesto es el extenso e innecesario final que parece nunca llegar.

                “Advice for the Young at Heart” es el único tema en que podemos oír la voz de Curt Smith. Esta es una relajante balada que suena con un poco mas de naturalidad, recordándonos a los viejos tiempos de la banda, comparada a la producción de los otros temas del disco. “Standing on the Corner of the Third World” es una canción tocada en clave de jazz fusión, y posee una buena línea de bajo proporcionada por Curt junto una pulida percusión a cargo de Manu Katché, además de su extraño sonido sicodélico, mientras que “Sword and Knives” suena como un tema que bien pudo componer Pink Floyd en los años 90s, pero que se pierde por la exagerada producción que la vuelve algo melosa. 

Y con un ambientación de público de concierto, suenan los primeros acordes de “Year of the Knife”, una canción algo más rápida que las que contiene este álbum, que solo se ve arruinada por su parte media, debido a que la sobreproducción machaca un buen momento haciendo que suene incomodo a tus oídos, pero en general es un gran número. Y todo termina con “Famous Last Words” donde, al estilo de su tema “I Believe” del disco anterior, Orzabal canta acompañado de un piano, aunque recuerda también a las baladas de Martin L. Gore (lo cual puede deberse a que el productor del álbum, Dave Bascombe, había trabajado recientemente con Depeche Mode en su álbum Music for the Masses), pero es una gran elección para cerrar el ciclo de las semillas del amor.

                El disco se lanzó luego de una cara grabación, pero trajo consecuencias dentro del seno de la banda. Ian Stanley abandonó Tears for Fears durante el proceso de producción, acusando diferencias musicales. Y luego de una extensa gira, Curt Smith, una de las voces reconocibles dentro del grupo se aleja para volver 10 años después, dando inicio a una etapa de caídas por parte de Roland Orzabal, quien siguió con la banda como un proyecto solista. Y a pesar de no superar la calidad compositiva de sus discos anteriores, The Seeds of Love pudo mantenerse en el tiempo como un álbum donde quedaba creatividad y buen material, transformando a una de las bandas más subvaloradas de la década de los 80s, en un gran grupo de rock atípico para su época.

Sowing the Seeds of Love

High time we made a stand and shook up the views of the common man
And the lovetrain rides from coast to coast
D.J.'s the man we love the most
Could you be, could you be squeaky clean
And smash any hope of democracry ?
As the headline says you're free to choose
There's egg on your face and mud on your shoes
One of these days they're gonna call it the blues
And anything is possible when you're Sowing the Seeds of Love
Anything is possible - Sowing the Seeds of Love
I spy tears in thier eyes
They look to the skies for some kind of divine intervention
Food goes to waste !
So nice to eat, so nice to taste
Politician Grannie with your high ideals
Have you no idea how the Majority feels ?
So without love and a promise land
We're fools to the rules of a Goverment plan
Kick out the style ! Bring back the jam !
Anything...
Sowing the Seeds
The birds and the bees
My girlfriend and me in love
Feel the pain
Talk about it
If you're a worried man - then shout about it
Open hearts - feel about it
Open minds - think about it
Everyone - read about it
Everyone - scream about it !
Everyone
Everyone - read about it, read about it
Read in the books in the crannies and the nooks there are books to read
Chorus !
(Mr. England Sowing the Seeds of Love)
Time to eat all your words
Swallow your pride
Open your eyes
High time we made a stand and shook up the views of the common man
And the lovetrain rides from coast to coast
Every minute of every hour - " I Love a Sunflower "
And I believe in lovepower, Love power, LOVEPOWER !!!
Sowing the Seeds
An end to need
And the Politics of Greed
With love 

Puede que se asimilen a The Beatles con este tema, pero aun asi se sigue recordando… Esto es “Sowing the Seeds of Love”

Otras Recomendaciones:  The Hurting (1983), Songs from the Big Chair (1985)
Alejese de: Raoul and the Kings of Spain (1994)

lunes, 28 de enero de 2013

AC/DC: Highway to Hell (1979)





1_ Highway to Hell
2_ Girls Got Rhythm
3_ Walk All Over You
4_ Touch Too Much
5_ Beating Around the Bush
6_ Shot Down in Flames
7_ Get it Hot
8_ If You Want Blood (You’ve Got It)
9_ Love Hungry Man
10_Night Prowler

                Para AC/DC, la segunda mitad de la década de los setentas fueron tiempos felices. La inmortal combinación entre los riffs de Malcolm Young, los avasalladores solos de Angus Young, la poderosa batería de Phil Rudd, los punteos de bajo de Cliff Williams (quien se integró algo mas tarde a la agrupación) y por sobre todo la inmortal voz de aquel descamisado con apariencia de joven bohemio llamado Bon Scott había concebido discos que se habían transformado en clásicos inmortales dentro de la escena del incipiente Hard Rock. Discos como Dirty Deeds Done Dirt Cheaps (1976), Let There Be Rock (1977) y Powerage (1978) llevaron a AC/DC al status de soberanos, tanto en su natal Australia como en Europa. Y era hora de cerrar la década con un álbum que siguiera aquel camino trazado, con temas que bordeaban lo comercial y usando aquella formula que tantos éxitos les había traído. Había llegado 1979 y era hora de recorrer los vertiginosos caminos de Highway to Hell, considerado por muchos, uno de los mejores trabajos de la banda a nivel discográfico, y el mejor registro de los años en que Bon Scott estuvo en el grupo

                Ya al comenzar el disco nos ataca aquel tema clásico e inmortal que da nombre al disco, con un Bon Scott dando el 100 % ante el inconfundible riff proporcionado por los hermanos Young, para luego continuar con la infalible “Girls Got Rhythm”, la cual proporciona aquella química efectiva que años después daría tanto que hablar dentro de los fanáticos del grupo. Otros clásicos inmortales que podrás encontrar son la potente “Shot Down in Flames” y la grandilocuente “If You Want Blood (You’ve Got It)”. Bon Scott es quien se roba totalmente la película en canciones como “Walk All Over You”, mientras que las guitarras adornan el incesante ritmo de “Get Hot” y por sobre todo el épico cierre blusero de “Night Prowler”, la cual desgraciadamente tuvo más notoriedad cuando fue asociada a Richard Ramírez, un asesino serial que se reconoció fan de AC/DC a mitad de los 80s. Debido a este último suceso, la letra de este track fue malinterpretada, ya que según la banda, “Night Prowler” trata sobre un chico que va a hurtadillas a la habitación de su novia a… Ya saben. “Love Hungry Man” posee un riff característico, el cual, casi 30 años después, seria arreglado para el tema “Rock and Roll Train” de su álbum Black Ice (2008). La base rítmica de Rudd y Williams es constante y efectiva, sobre todo en la segunda mitad del álbum. Quizás los únicos puntos bajos son la débil “Touch Too Much”, la cual baja el ánimo del disco transformándose en lo que vulgarmente diríamos, un tema fome, y “Beating Around the Bush” que va por la misma senda del tema anterior. El resto es simplemente oro bien pulido por una de las mejores bandas de Hard Rock.

                Highway to Hell se transformó inmediatamente en uno de los discos más exitosos de su época, y poco tiempo despues obtuvo el status de legendario, tanto entre los seguidores de la banda como los ocasionales auditores. Pero también enmarco la tragedia, ya que a principio de 1980, Bon Scott deja este mundo luego de una noche de excesos con la bebida. Esto marcaría el cambio que permitiría que Brian Johnson ocupara la labor de vocalista y junto a él lanzarían su obra más exitosa hasta el momento, su clásico Back in Black. Pero el legado de Bon Scott sigue con vida, sus grandes letras, y las vertiginosas canciones que nos regaló aun siguen sonando en cada concierto de AC/DC, aunque muchos extrañan las performances de Scott sobre el escenario, quizás el único que podía estar al nivel de Angus sobre el escenario, pero que al final de todo condujo su propia carretera al infierno.

If You Want Blood (You Got It)

It's criminal
There ought to be a law
Criminal
There ought to be a whole lot more
You get nothin' for nothin'
Tell me who can you trust
We got what you want
And you got the lust
If you want blood, you got it
If you want blood, you got it
Blood on the streets
Blood on the rocks
Blood in the gutter
Every last drop
You want blood
You got it
Yes you have

It's animal
Livin' in the human zoo
Animal
The shit that they toss to you
Feelin' like a christian
Locked in a cage
Thrown to the lions
On the second page
If you want blood, you got it
If you want blood, you got it
Blood on the street
Blood on the rocks
Blood in the gutter
Every last drop
You want blood
You got it
O positive

Blood on the rocks
Blood on the streets
Blood in the sky
Blood on the sheets
If you want blood
You got it

I want you to bleed for me

If you want blood, you got it
If you want blood, you got it
If you want blood, you got it
If you want blood, you got it

Bon Scott te informa de que "si tu quieres sangre... La tienes!!!!" en este clasico inmortal de AC/DC
 

Otras recomendaciones: Let There Be Rock (1977), Powerage (1978), Back in Black (1980)
Alejese de: Fly on the Wall (1985)

miércoles, 23 de enero de 2013

Mägo de Oz: Gaia II - La Voz Dormida (2005)




1_ Volaverunt Opus 666
2_ La voz dormida
3_ Hazme un sitio entre tu piel
4_ El poema de la lluvia triste
5_ El callejón del infierno
6_ El paseo de los tristes
7_ La posada de los muertos
8_ Desde mi cielo
9_ En nombre de Dios
10_Íncubus y Súcubos
11_Diabulus in música
12_Mañana empieza hoy
13_El príncipe de la dulce pena
14_Aquelarre
15_Hoy toca ser feliz
16_Creo (La voz dormida Parte II)
17_La cantata del diablo (Missit Me Dominus)

       Díganme algo: En estos tiempos en que el Heavy Metal pide a gritos un recambio, ¿Por qué carajos nos tuvieron que mandar esto? Seamos honestos, estamos ante la banda más sobrevalorada en la música de habla hispana. Formada en 1989 por un aburrido Txus Di Fellatio (Si, ese es su nombre artístico señores), Mägo de Oz es una agrupación que combina los sonidos típicos del Heavy Metal con los de la música celta, folclore, blues y otros géneros que se les ocurra. En 1994 se atrevieron a destruir nuestros tímpanos con su olvidable disco debut, aquí vino el recambio de vocalista, donde asume Jose Andrea (Créanme ese nombre no es nada comparado con el del baterista) y graban una seguidilla de álbumes exitosos de dudosa calidad, los cuales incluyeron destruir por completo “El Quijote” de Cervantes en La leyenda de la mancha (1997), y componer una historia conceptual en el algo más rescatable Finisterra (2000). En la década pasada Txus decide escribir un nuevo concepto basado en la destrucción del medioambiente, la Santa Inquisición y la ambición de las altas esferas de poder, concibiendo así la trilogía Gaia. En 2003 se lanza la primera parte, la cual es muestra de lo pretencioso que se estaba volviendo la banda. Dos años más tarde publican la segunda parte de esta trilogía, al cual es motivo de este artículo. Amado por algunos y criticado por otros, Txus se despacha toda su “creatividad” en Gaia II: La voz dormida.

       Todo parte con la orquestal “Volaverunt Opus 666” que es solo un botón de inicio lleno de pretensión, con riffs de guitarras y tétricas secciones de cuerdas, aunque en si algo rescatable. Pero esto da inicio a la pesadilla llamada “La voz dormida” cuyas letras ya las quisiera Lucho Jara para un disco de protesta anti eclesiástica… ¿Cómo eran? Ah, si…
Y verás que mi voz
Vive en ti, soy La Voz Dormida
De los que el Santo Oficio
Consiguió callar

Si me quieres seguir,
Volaremos sobre el arco iris,
Donde mueren las penas
Y nacen los besos en flor.
¡¡¡Mi voz vive en ti!!!
 En cuanto a la música, la batería suena demasiado cansada, manteniendo un ritmo constante y con cambios desordenados, el exceso en la producción es inaudible en algunas secciones, mientras que la voz de Jose Andrea desafina en los tonos altos sobre violines y flautas que no vienen al caso, quizás lo más rescatable sea la sección instrumental durante los solos de guitarra. “Hazme un sitio entre tu piel” es una canción que habla sobre la aceptación hacia las personas con síndrome de Down, de la forma en que la hubiese escrito el mas insulso Alberto Plaza o un Pato Fontanet carente de la poca creatividad que tiene. “El poema de la lluvia triste” intenta ser una tonada progresiva de lo más aburrida, ya la simple introducción y las partes lentas causan el efecto de somnolencia, mientras que los riffs parecen sacados de alguna canción de Rhapsody of Fire (Me atrevería decir que la entrada de la guitarra es demasiado similar a “Gargolyes, Angels of Darkness”). “El callejón del infierno” es una tonada instrumental rescatable, aunque al cabo de un rato no termine atrapándote, volviéndose aburrida, pero sorprendentemente es más rockera que sus célticos y monótonos interludios de sus discos anteriores. El concepto religión vuelve a ser interpretada en la cursi historia de “El paseo de los tristes”, para dar paso a la absurda oda cantinera de “La posada de los muertos”, con el más absurdo de los estribillos cantado por uno de los peores coros que he oído en el rock español. Si no tuviste suficiente de la cursilería que mencioné anteriormente tienes “Desde mi cielo” para quedarte dormido y despertar con algo mucho peor: El nefasto cover de la siniestra “Gates of Babylon” de Rainbow, convertida en una sesión de tortura inquisitiva, tanto en su concepto como en el hecho de tener que oír este tema, al cual quiero darle un análisis un poco más profundo.
              
            Primero, el solo de sintetizador es el pésimo indicio que todo empeorara, sobre todo cuando te das cuenta que el riff principal está hecho con violines y flautas, la letra cambiada (hablando de abusos de poder y sexuales, si, créanme que debí lavarme los oídos después de eso) con las peores voces intentando emular a Dio (La segunda voz es mucho peor), la mitad del solo de guitarra original es cambiada por un solo de flauta con efectos… ¿Alguna duda del por qué este cover es malo?

             La segunda mitad del álbum abre con el relleno de “Íncubos y Súcubos” para dar paso a la cursilería gótica de “Diabulus in música”, recurriendo a los mas irritantes clichés liricos jamás reunidos:
¡Bebe! Embriaga tus vicios.
¡Decide! Orgasmos o amor.
La única Iglesia que ilumina es la que arde,
El Nazareno duerme en su Cruz

           Créanme, si esta letra los hizo ateos, tienen el camino peor enfocado que el violín de Mohamed (Y seguimos con los nombres chistosos dentro de esta banda). Aparte cómo es posible que soporten los teclados del inicio de esta canción. Y si crees que eso es malo, espera a escuchar “Mañana empieza hoy”, basado en “Hymn” de Ultravox. Si, así es… Una banda que se hace llamar metalera está haciendo un cover de Ultravox con los peores resultados vistos desde que a Sonata Arctica se le ocurrió recrear “World in My Eyes”. Luego de un relleno de flamenco, el cual decir su nombre dicen que provoca que Txus se te aparezca a recitarte poesía, así que mejor no lo hagamos, viene “Aquelarre”, donde comienzo a notar un factor común. Normalmente la sección rítmica la lleva el baterista y el bajista, en cambio aquí es la guitarra rítmica y regularmente el bajo los que llevan la sección rítmica, mientras la batería divaga por su propio lado. Nada que rescatarle a este segundo intento por sonar góticos. Las dos siguientes canciones son el relleno mas cursi que puedes hallar, la primera con un mensaje positivo (Recomiendo que jamás veas el videoclip de eso), mientras que “Creo” es un reprise de “La voz dormida” en forma de balada, una melosa balada, donde notas el tremendo parecido al tema de los hobbits de The Lord of the Rings.
 

                Y llegamos a la pieza central del disco, el cierre, considerada por los fans como la mejor canción de la carrera de Mägo de Oz, “La cantata del diablo (Missit me Dominus), donde cuentan con la participación de Leo Jiménez y Víctor García en las voces (El primero es como si cantara un niño castrado mientras que el segundo cumple bien su función). Seguimos con la pomposidad mostrada en otros de los temas del disco, pero con secciones interminables, un decente solo de guitarra que ojala fuera un poco más corto, secciones cacofónicas debido al inútil hecho de crear riffs y solos con tres guitarras y un sintetizador. Luego de 18 minutos insufribles y cuando crees que la canción por fin terminó aparece la burla del ateísmo, una pequeña sección llamada en el disco “El salmo de los desheredados”, que es posiblemente la evidencia más fuerte del por qué el ateísmo últimamente se está dejando de tomar en serio.

                El disco fue éxito de ventas en España y en algunos países, su intento de crítica a la Iglesia Católica se convirtió en la pasión de sus fanáticos y en la burla de sus detractores, entre los cuales me incluyo. Me parece impensable el hecho de que alguien siquiera intente tomar en serio este álbum. Musicalmente Gaia II tampoco funciona y solo salvan algunos de los aportes de sus guitarristas (Frank, Carlitos y sobre todo Jorge Salan), los excesos de rellenos son insufribles, las baterías son débiles, la voz de Jose Andrea es insoportable, y líricamente es un álbum que ya podría haber compuesto Ricardo Arjona. Pero eso no les importó ya que siguieron sacando álbumes mediocres y pomposos. Lo más impensable es que sitios como Allmusic digan que sus discos son similares a verdaderas obras de artes como Mechanical Animals de Marilyn Manson o el debut de Queen of the Stone Age. Por el bien de su humanidad, cristianismo, ateísmo o su creencia y salud mental, aléjese de este álbum, no vaya a ser que Txus siga apareciéndose en su espejo recitándole sus odiosas pseudo poesías.

Ya quisiera Arjona poder colaborar con estos chicos para crear canciones aun mas cursis de las que ellos hacen... Esta es "La voz dormida" que jamas debió despertar
 

Otras mediocridades: Toda su discografia
Antidoto a este bodrio: Parte de su disco Finisterra (2000) o una capsula de cianuro