domingo, 20 de abril de 2014

Discos del Sr. Alga: El regreso “nada cortés” de Swans





Disco 1:
1_ Screen Shot
2_ Just a Little Boy (For Chester Burnett)
3_ A Little God in My Hands
4_ Bring the Sun/Toussaint L’Ouverture
5_ Some Things We Do

Disco 2:
1_ She Loves Us!
2_ Kirsten Supine
3_ Oxygen
4_ Nathalie Neal
5_ To Be Kind


Remontémonos un poco a 1983, cuando un disco debut llamado Filth inauguró un movimiento que se haría más masivo en los 90s, el género industrial. Cuatro años después aparecería un álbum que cambiaría totalmente el espectro de la música de la banda responsable de este lanzamiento: Children of God. El grupo en cuestión es Swans y el visionario responsable de esta es Michael Gira. Tras 12 discos en su haber, y con algunos más destacados que otros, entre los cuales puedo mencionar Soundtracks for the Blind (1996), Swans se ha caracterizado por su tenebrosa estética musical, y sus densas canciones que salen de lo convencional. Y luego de dos años desde su último lanzamiento (The Seer), llega el que probablemente sea el más destacado trabajo de este 2014: To Be Kind.

                Comencemos con decir que la oscuridad que ha caracterizado a sus anteriores producciones se mantiene intacta y es explotada al máximo, creando atmosferas únicas, las cuales no cansan, sino que estremecen hasta el centro de la medula con distintas distorsiones, teclados que mantienen notas desesperantes y pasajes instrumentales extensos que acompañan las tétricas letras de Gira. Podemos citar de ejemplo la media de duración de “Bring the Sun/Toussiant L’Ouverture”, donde cuentan con una invitada de la talla de St. Vincent para acompañar en las voces en una primera mitad estruendosa, que posteriormente pasa a la calma absoluta e incómoda, para volver a cerrar con una explosión sonora o la siniestra “Screen Shot”, que abre el disco y te acopla a la sensación de desolación que solo un disco de Swans puede darte. 

Aqui los gansos
                La evolución estética de Michael Gira se desata también en la segunda parte del álbum, donde prueba desde lo más estruendosos riffs en “She Loves Us!” hasta al más brutal estilo del King Crimson de 1973-74 en “Oxygen”, los cuales hacen poco honor al título de este trabajo. Hablando de ello, el tema que lleva el mismo nombre juega con todos los factores que lo caracteriza, creando un experimento sonoro de altísimo nivel.

                To Be Kind tiene todo lo que un buen disco necesita: La estética, la atmosfera y el sonido, además del acompañamiento de las letras. Este trabajo es definitivamente en lo que llevamos del año, el mejor de este 2014. El regreso de Swans no tiene nada de gentileza, y saben… Se lo agradezco enormemente. Experimentación es la palabra clave para definir este álbum y vaya que si la hay, lo que demuestra que es 100% seguro que tengamos Michael Gira para harto rato más.

Nota: 9,5/10



Si ud no cree en lo que escribí, entonces corra por una dosis de este primer adelanto de Swans  

Otras recomendaciones: Filth (1983), Children of God (1987), Soundtracks for the Blind (1996), The Seer (2012)
Alejese de: Las malas juntas (?)

sábado, 8 de marzo de 2014

Cuando la música no debe ser homosexual… La involución de una promesa del pop chileno




       Antes de comenzar quiero dejar algo bien en claro: A mí sí me gusta Javiera Mena.  Reconozco el valor estético del álbum Esquemas juveniles (2006) y lo respeto como uno de los tantos debuts que dio paso a la generación del Nuevo Pop Chileno, aquel movimiento influido enormemente por al álbum Corazones, que Los Prisioneros lanzaron allá por 1991. Y es que cómo no hacerlo, teniendo a una artista que experimenta no sólo con tonadas bailables como “Al siguiente nivel”, sino que también nos deleita con bellas baladas en piano como por ejemplo “Está en tus manos”. Aquel disco dejó claro que el Pop Chileno tenía mucho que decir al respecto, pero después algo pasó: Javiera salió del closet.

Esquemas juveniles (2006)

                Ok, puede que este último comentario suene como lo peor de la homofobia que nos inunda en este siglo XXI, o me lea como un fundamentalista ciego que no quiere ver lo diverso de nuestra gente en este país, pero mi punto va hacia la orientación que tomó su música. Luego del gran documental Alunisono (2008), que la mostraba junto a Gepe, otra de las grandes promesas del Nuevo Pop Nacional, la gente comenzó a darse cuenta de que su música podía ser usada como la banda sonora de cualquier marcha que lideraran los movimientos del Orgullo Gay. Pero Esquemas juveniles no irradiaba esa jovialidad fiestera necesaria para poder salir “todos juntos” del closet. Es aquí cuando Javiera se da cuenta de que debe seguir un sendero que guie a la sensiblería pop necesaria y lanza cuatro años después de su brillante debut, su manifiesto bailable: Mena.

Mena (2010)

                Este segundo registro es lo que podríamos denominar la odisea sobre producida de Cristian Heyne (productor del álbum) y Javiera Mena, con todos los clichés típicos del electro pop, Pero también se transformó en la involución de una artista que comenzó a hacer música, por más que me duela decirlo, digna de los antros gay, y no canciones para todos. Singles como “Un audífono tu, un audífono yo” o “Luz de piedra de luna” demostraban la dirección que toma la artista hacia himnos de fantasías lésbicas reveladas para ser alguien transgresor y moderno, quedándose en un pasado donde discos como Mr. Bad Guy de Freddie Mercury ya habían probado formulas clichés de antro.

                Mena conquistó a la prensa que se enamoró de una artista “completa”, pero algunos que mirábamos con escepticismo aquel registro, no nos atrevíamos a calificar al álbum como “un mal trabajo para gente gay” por miedo a que nos consideraran homofóbicos. Hay quienes amamos la música gay, basta con remontarse al año 1993, cuando Pet Shop Boys lanzó su increíble Very, calificado como el trabajo más homosexual del dúo británico, y que muestra a una banda capaz de fusionar letras ambiguas con un synth pop de primera categoría, y ojo, fue creado 17 años que el segundo álbum de Javiera



                Tres años después, Javiera vuelve con su single “Espada”, junto a un video calificado por algunos como el más abiertamente homosexual de su carrera, y vaya que triste. Mientras uno de sus contemporáneos, Alex Arwandter, conocido por apoyar abiertamente a movimientos homosexuales, lanzaba “Rebeldes”, uno de sus videos más honestos, Mena lanzaba la fantasía de toda chica lesbiana en un ridículo collage que oscila entre epilépticos colores de rayos tipo Sailor Moon a referencias al dildo.  Lo triste es que “Espada” es todo por lo que los homosexuales dicen odiar, pero a la vez aman en secreto: Un estereotipo lésbico resumido en tres absurdos minutos de montaje hecho en una pista de la Blondie.

El dild... Digo, la espada

Descuidando completamente su música y su arte para vender una imagen abierta, algo que a muchos parece encantarles hoy en día, Javiera Mena perdió todo lo que hizo que su álbum debut fuera tan notable, y eso es que su lesbianismo no interfería en entregar un álbum de calidad estética deleitable. Mena se terminó transformando en la mala copia de Francisca Valenzuela en una versión más Electropop, una persona con letras penosas y con música de menor calidad artística que sólo sirve para contentar a las minorías sexuales con un nuevo icono.

                Oh Javiera, me importa un carajo tu lesbianismo, muéstraselo al mundo si quieres. Pero no hagas despertar la homofobia con música que ya no es para todos, si no para gente como tú, que hizo que la homosexualidad en Chile se transformara en una parodia de sí misma. Gente que iconos gay como Graham Chapman aborrecían por dejar en ridículo una opción de vida destinada al odio público, pero que podía vivirse tranquilamente. Ojala que “Espada” no sea el principio de algo mucho peor.

Todo tiempo pasado fue mejor... Y con esta artista, esta frase viene como anillo al dedo 

jueves, 27 de febrero de 2014

Crónica: El regreso del vidrio quebrado



Portada de Gran avenida

Ahí está parado, conversando con unos jóvenes afuera del Teatro Aurora, vestido de manera semiformal y fumando un cigarro, el segundo de la noche. A pesar de que han pasado 45 años, la gente aun sabe quién es este personaje.

-Disculpa, tu eres Juan Mateo O’Brien, ¿cierto? –pregunta un joven que se acerca a ellos
-Así es –contesta el hombre

Juan Mateo O’Brien es el vocalista del desaparecido grupo Los Vidrios Quebrados, considerados por algunos como los padres del rock chileno. Separados en 1968, el grupo solo alcanzó a lanzar un álbum llamado Fictions y hasta principios de los 2000s no era mucho de lo que se sabía de él. Eso hasta que conoció a Gonzalo Planet.

-Ese tipo es súper buen músico, igual que Cadenasso –les dice O’Brien a los jóvenes que hablan con él sobre la banda que irán a ver, Matorral.

Pero definitivamente es el 2010 el que marca su regreso a los escenarios, tocando las canciones de su viejo grupo con miembros de la banda Matorral. Junto a ellos está Cristóbal Garcés, sobrino del fallecido baterista de Los Vidrios Quebrados. Y este 2013 O’Brien anuncia algo muy importante.

-Tengo listo un disco nuevo que pronto voy a estar lanzando.

Dicho y hecho, una semana después aparece Gran avenida, el primer disco con canciones nuevas que O’Brien grabó después de 45 años sin actividad discográfica. 


Fuera del ruedo

                Es día lunes, dos semanas después del Aurora, y O’Brien está en su casa, ahora vestido con una polera negra, unos pantalones café y chalas, mientras escucha música clásica y juega Civilization en su computador. Habla un poco de su disco, pero después de un rato comienza a rememorar sus días fuera de la música.

                -Después de que se separaran Los Vidrios Quebrados yo me fui a Europa, específicamente a  Francia para estudiar Sociología, y volví el 71. Ahí trabajé en la Universidad Técnica del Estado y después, para el Golpe, me fui preso –recuerda Juan Mateo, mientras toma un vaso de jugo de manzana.- de hecho tuve el privilegio trágico de estar en la última cena de Víctor Jara la noche del 11, antes que nos llevaran preso.

                O’Brien recuerda haber estado en el exilio durante los 70s, y durante esa época se dedica a otras áreas, como estudiar economía en Estocolmo, un doctorado en Historia en Estados Unidos y finalmente volvió a Chile el 79. 

                -Aquí no pude entrar a ninguna universidad –cuenta O’Brien.- Yo quería trabajar en el mundo académico y enseñar Historia, pero estaba en lista negra y ni mostrar la nariz me dejaron. 

                Así fue como comienza una carrera como columnista en la revista Hoy, trabajando en Revista Análisis y APSI, en el medio de la vicaría de la solidaridad. También llegó a trabajar en el Miami Herald en Estados Unidos, escribiendo en ingles, su segunda lengua, escribiendo sobre minería y temas económicos. Pero según él, siempre se dedicó al periodismo de batalla, mostrando un Chile aterrorizado por la dictadura

                O’Brien también participó en la fundación del Centro de Estudio del Cobre y la Minería (CESCO), institución que hace algunas de las reuniones más importantes del sector minero económico.

                -Entonces llegó  la democracia y fui gerente en ENAMI, asesor de ministros, les escribí discursos al ministro de minería –rememoraba mientras nuevamente toma un sorbo de jugo.- Le escribí a Hamilton por ejemplo, después trabajé con Carlos Cruz, hasta que quedó la cagá con el Gate, ahí me desligué del mundo político institucional y políticas públicas, y funde empresas y escribí obras de teatro.

Juan Mateo O'Brien junto a Gonzalo Planet (bajo) y Felipe Cadenasso (guitarra)

Se oyen los pasos

                Día Viernes, 12 horas después de lanzarse el álbum Gran avenida, y se desarrolla en Estación Mapocho la feria Pulsar en su primera jornada. En el stand de Capsula Discos se encuentra sentado Gonzalo Planet, bajista del grupo Matorral, frente a él una mesa con discos y vinilos de distintas bandas que su sello tiene a disposición. Al frente de su stand una banda toca música punk mientras él manda unos mails.

                -Yo a Juan Mateo lo conocí el año 2000 más o menos, mientras hacia mi tesis de grado –comienza a recordar Gonzalo. –Pero yo conocía su obra en Los Vidrios Quebrados de antes, y mi tesis trataba sobre el rock chileno desde finales de los 60s hasta el 73, aquello que salía de la llamada Nueva Ola.

                Después de eso, comenzó a mantener el contacto con O’Brien, de hecho este lo acompañó cuando su tesis se transformó en el libro Se oyen los pasos, junto con otros músicos de aquella época. Además, para presentar este libro se ofreció una tocata con los entrevistados, entre quienes estaban Willy Morales (Los Mac's) y Denisse (Aguaturbia). La relación entre Gonzalo y Juan Mateo continuó, tanto que hicieron tocatas juntos durante el 2010, año en que surge la idea de que el ex Vidrio Quebrado hiciera un disco con nuevas canciones

                -A mi me salió un Fondart después y le dije a Juan que hiciéramos un disco nuevo con canciones que él escribiera y que junto a un equipo de trabajo compondríamos la música. Y así fue como comenzamos a trabajar en lo que sería Gran Avenida. –menciona Gonzalo, permaneciendo sentado frente a la mesa que contiene un cupón para descargar el álbum de Juan Mateo O’Brien.

La Gran Avenida de O’Brien

                Gonzalo cuenta que el proceso fue bastante fluido. Juan Mateo llegaba con letras mientras que él, junto a Felipe Cadenasso, Esteban Espinoza y Cristóbal Garcés le ponían la música.  El único conflicto surgía cuando algunas de las ideas musicales no entraba bien en el hilo temático del álbum.

                Dos horas después, en un escenario ubicado en la terraza del Bar Catedral, aparece Felipe Cadenasso, productor de Gran avenida  y vocalista de Matorral, quien también ejerce el rol de guitarrista del grupo de apoyo de O’Brien, y recuerda cuando llegó el proyecto a sus manos.

                -Gonzalo Planet presentó un fondo de industria a nombre de Capsula Discos, y cuando lo obtuvieron llegaron a mí con el proyecto, de hecho en un principio la idea era que yo fuese compositor –recuerda Felipe. –y productor un poco, y finalmente las cosas se fueron dando de otra forma y Juan quería que todos compusiéramos, quería algo mas grupal y nos pareció bien. Y así terminé como productor.

                Según Felipe, Juan Mateo siempre decía entre bromas que Gonzalo lo censuraba. Esto se debe, como también recordó O’Brien, porque habían letras que hablaban de temas sexuales algo explícitos, y que Planet sentía que la gente no estaba lista para esas letras.

                Felipe confiesa que hubo canciones que quedaron afuera por no complementarse con la temática del disco. Pero que aun así, le gustó mucho lo que resultó  del producto final y que este no mirara hacia atrás. Es decir, no crear algo igual a Los Vidrios Quebrados, sonido del que querían alejarse.


Arquitecto de su propio destino

                Juan Mateo vuelve a sentarse luego de buscar la botella de jugo  para volver a servir un vaso. Recuerda que estaba chato de cantar las canciones de su viejo grupo y que quería algo nuevo, y que el resultado ya está disponible para que la gente, o quienes sientan la música de una forma distinta. Siente que todo lo que ha vivido influyó en parte lo que escribió para el disco. 

                Aprovecha de mirar a los compositores de hoy, a quienes considera buenos pero que le faltan calidad en sus letras.

                -Hay gente que sabe de música, pero que de letra no sabe nada, un ejemplo muy claro son estas cabras con gran capacidad musical, voces estupendas pero con letras que dan pena –dice O’Brien. –la Francisca Valenzuela es un caso mayor, vergonzosas sus letras.

                Sobre el futuro, dice que ya tiene listo un nuevo disco para el 2014, con influencias de Scott Walker (compositor estadounidense), nuevamente contando con Felipe Cadenasso y usando una orquesta de cámara.

                Volviendo al día de la presentación en el Teatro Aurora, Juan Mateo aprovecha de invitar a los jóvenes con quienes habla para un evento en la SCD.

                -Vamos a presentar el disco el 5 de diciembre, para que vayan. –dice tranquilo y feliz, ya que está listo para mostrar al mundo que Juan Mateo O’Brien está de vuelta con nuevo material.

Un botón de muestra del disco... Esto es "Edades del hombre"

viernes, 30 de agosto de 2013

Rush: Los nerds dominan el mundo (Final)




  
X_ El regreso del Ghost Rider. Y ya son 30 años (2002 – 2005)

                Luego de un largo periodo, Neil Peart llega totalmente renovado. Sus experiencias las plasma en el libro Ghost Rider: Travels on the Healing Road, donde no sólo describe su viaje físico, sino que también su viaje espiritual mientras recorre toda Norteamérica en su motocicleta. Es en ese momento en que se reúne con sus compañeros de banda y les dice que está dispuesto a grabar un nuevo álbum de Rush.

               
            Con ese aire de renovación, en el 2002 se encierran en el estudio y así lanzan el tan esperado regreso del power trio canadiense: Vapor Trails. Ya desde el primer tema notamos que si querían volver, lo querían hacer en grande. Y es que “One Little Victory” y batería inicial nos trae a una banda con aires nuevos y con ganas de tirar toda la carne a la parrilla con un álbum más potente, pero que sufre de un gran defecto: La guerra del ruido. En esos años estaba de moda que los discos se mezclaran de tal forma de que sonaran demasiado fuerte, haciendo que se pierda tanto el dinamismo de la mezcla y suene demasiado plano en ocasiones. Pero en cuanto a las canciones, sumando la anteriormente mencionada, son bastante buenas. Tenemos temas como la notable “Ceiling Unlimited”, la hermosa “Ghost Rider”, el grandioso riff de “Earthshine” y la regular continuación de la trilogía “Fear”: “Freeze”. El álbum carece de solos de guitarra y teclados, dedicándose a canciones más centradas en riffs y potentes bases rítmicas, siendo muy criticado por su mezcla y estos factores. Pero en general, Vapor Trails resulta ser un buen trabajo, y un espléndido regreso a las pistas por parte de la banda.

               El siguiente desafío para Neil Peart era volver a ir de gira con la banda. A pesar del nerviosismo inicial, el baterista logra superar el desafío con ayuda de sus compañeros y el Vapor Trails Tour resulta ser todo un éxito, llegando a visitar por primera vez Sudamérica para realizar un concierto en Brasil, el cual queda registrado en Rush in Rio, su álbum en vivo del 2003. Este disco es quizás el mejor testimonio para demostrar el poder de este trio en los escenarios, todas las canciones suenan excelente, un ejemplo de esto es “The Big Money”. También tenemos impecables versiones de “Leave That Thing Alone”, “Distant Early Warning”, además de un hermoso arreglo acústico para “Resist”. No solo eso, la euforia que se percibe en este registro es increíble, además la puesta en escena (mostrada en el DVD) comprueba el por qué Rush tiene el renombre de ser una de las mejores bandas en vivo. Mención muy especial al solo de batería que ejecuta Neil Peart, mostrando que es el “Profesor” detrás de la batería.


                Al año siguiente la banda decide celebrar los 30 años desde que lanzaron su álbum debut, no sólo con una gira, sino que también lanzando un EP de covers: Feedback. Este pequeño compilado reúnen canciones que sirvieron de influencias para la banda, haciéndoles justicia con poderosas versiones, que van desde un Hard Rock brutal en “Summertime Blues” (Eddie Cochran/The Who/Blue Cheer) y “Crossroads” (Robert Johnson/Cream),  a canciones de bandas menos conocidas como Love (“Seven and Seven Is” es arrolladora en este EP).  También podemos encontrar rendiciones a un compatriota de la talla de Neil Young (“Mr Soul”), y a quien es quizás la más obvia referencia de Neil Peart, The Who (“The Seeker”).

                Feedback, fue un gran EP, considerando que son canciones que tienen identidad  propia, Rush logra pulirlas de tal forma que conserven su esencia y pueda darse a conocer a generaciones más jóvenes. Y con este EP bajo el brazo comienza la gira R30: 30th Anniversary Tour,  la cual queda registrada en el disco del mismo nombre. 

                No hay mucha diferencia con el álbum en directo anterior, pero aun así podemos rescatar versiones de temas que habían dejado fuera de los discos en directo, como “Between the Wheels” y otros que habían tenido poca notoriedad en otros lanzamientos directos como “Mystic Rhythms” (Definitivamente superior a la versión encontrada en A Show of Hands), o “Force Ten”. Pero quizás la mayor novedad es el medley usado para introducir el show, el cual consiste en una canción de sus seis primeros álbumes, rescatando olvidadas piezas como “Hemispheres”, “Anthem” o “Bastille Day”.  También encontramos versiones en vivo de los covers grabados para su más reciente EP.


                R30 es un disco en vivo que no aporta mucho a la discografía de la banda, pero que a pesar de todo puede sostenerse bien (Recomiendo conseguir las versiones en DVD o mejor aún, la versión en BluRay que contiene el setlist completo). La banda así termina otra gira demostrando que aún tienen mucho más que dar.

XI_ De serpientes y fe (2006 – 2009)

                Llega el año 2006 y mientras se lanza el pack de DVDs Rush Replay X3 (Que incluye Exit… Stage Left, Grace Under Pressure Tour y A Show of Hands) Rush decide volcarse a  escribir material para un nuevo trabajo de estudio, contratando al productor Nick Raskulinecz, quien en su curriculum actualmente incluye haber trabajado con Deftones, Foo Fighters, Velver Revolver, entre otros;  y autoproclamado fan del grupo. Al año siguiente se lanza Snakes & Arrows, un álbum mucho mejor pulido que su predecesor, y que demuestra que Rush tiene mucho más que dar.

                Para empezar, líricamente vemos en la percepción que tiene Neil Peart sobre la fe, mientras que musicalmente hay más predominio de guitarras, sobre todo porque podemos oír guitarras acústicas en muchas de las canciones. No sólo eso,  sino que también este es el único álbum en tener más de una canción instrumental, y permítanme decir que son bastante buenas, sobre todo el solo de guitarra acústica proporcionado por Lifeson (“Hope”), que nos llega a recordar mucho del prog rock de las épocas gloriosas, mostrando que Alex es un guitarrista subvalorado dentro del circuito, ya que también se luce en “The Main Monkey Business” y “Malignant Narcissism”. La voz de Lee se aprecia bastante bien en temas como “Far Cry”, mientras que Peart  se luce en temas como “We Hold On” o las piezas instrumentales.  Quizas los temas menos potentes del álbum sean la algo aburrida “Workin’ Them Angels” y “Armor & Sword”.

                Al año siguiente del buen disco que habían lanzado, nuevamente una gira los lleva a lanzar un álbum en directo, llamado Snakes & Arrows Live, pero esta vez sorprende no sólo por la cantidad de nuevo material incluido en él, sino que también por revivir canciones que nunca habían sido tocadas en vivo o sido puestas en una grabación de este tipo, como “Entre Nous” o “Circumstances” y también algunas que estuvieron ausentes  mucho tiempo de los repertorios de la banda, como una versión completa de “A Passage to Bangkok”, “Witch Hunt” y “Mission”. Sorprende que hayan vuelto a usar temas como la grandiosa “Between the Wheels” y que se recurra a temas como “Digital Man”. Respecto al DVD, las cinemáticas son bastante buenas, sobre todo la intro de “Tom Sawyer”, que incluye una intervención de los personajes de South Park.


XII_ Pasando la prueba del tiempo (2010 – 2013)

Dos años más tarde, la banda decide realizar una extensa gira llamada Time Machine Tour, la cual incluye tres novedades. La primera, es la presentación de dos nuevos temas que irían en lo que sería su nuevo álbum: “Caravan” y “BU2B”. La segunda es la interpretación de Moving Pictures en su integridad, ya que se acercaba el trigésimo aniversario de su lanzamiento, y la última es que visitaría Sudamérica nuevamente, pero esta vez debutando en escenarios chilenos y argentinos. 

                La gira, que fue registrada en Time Machine 2011: Live in Cleveland contó con la inclusión de temas olvidados como “Stick It Out” y “The Camera Eye”, además de debutar los nuevos singles y la canción “Presto”, la cual nunca había sido interpretada en vivo. Personalmente, por lo menos aquí en Chile (donde fui testigo del poder de esta banda aquel 17 de octubre del 2010), el show fue pleno en su totalidad, grandes canciones y una magnifica puesta en escena. El DVD, con el título anteriormente mencionado, sirve para tener un testimonio de lo que fue aquella performance, demostrando nuevamente el poder de Rush sobre los escenarios.



                Luego, la banda se encierra a grabar su nuevo álbum, el cual habían anunciado antes de comenzar su gira, y nuevamente recurren a Nick Raskulinecz. Es así como al fin el año 2012 se lanza Clockwork Angels, uno de los mejores trabajos de Rush en años. A pesar de seguir pecando con la guerra de sonido, aunque en menor medida que Vapor Trails, este álbum contiene grandes canciones como la épica tonada que le da título al disco, o la balada “Halo Effect”, también está la poderosa “Headlong Flight”, donde se reutiliza parte de “Bastille Day” (tema lanzado en Caress of Steel) para el riff principal, que trae a un Geddy Lee demostrando que aún tiene mucho que dar. Otros números notables son “Carnies” y “The Garden”, esta última tiene una sección de cuerdas que reemplaza a los teclados de Lee de manera excepcional. El resto de los temas son realmente destacables, quizás el punto más bajo es el interludio “BU2B2”, un tema hecho totalmente sobre una base sinfónica, lo cual desentona totalmente en el disco.


                Clockwork Angels fue bien recibido por la crítica en general, y además fue nombrado por muchos como uno de los lanzamientos del 2012, tanto en el prog rock como en el rock en general. Lee, Lifeson y Peart demostraron que aún había creatividad y que estaban vigentes, y la gira para promocionar el álbum sería evidencia de ello, incluyendo por primera vez en sus conciertos, una orquesta, para tocar su nuevo material.

XIII_ Más allá de la jaula dorada

                En fin, como vimos, cada disco de Rush marcó una etapa de la banda, el talento de uno de los power tríos más influyentes y talentosos de la Historia dejó su huella plasmada con cada canción que lanzó, siendo inclusos incluidos (después de años) al Salón de la Fama del Rock and Roll. ¿Qué vendrá ahora para los canadienses? Nadie lo sabe, esperamos que un disco tan bueno como el anterior, que marque un cambio y una nueva etapa que estemos interesados en explorar o un concierto aquí en tierras chilenas, lo que sí puedo dar por firmado: Rush es definitivamente una banda que no sólo se ganó el corazón de sus fans, sino que también se hizo merecedor de su propio sitial entre los grandes.