

1_ Signs of Life
2_ Learning to Fly
3_ The Dogs of War
4_ One Slip
5_ On the Turning Away
6_ Yet Another Movie
a) Round and Round
7_ A New Machine Part I
8_ Terminal Frost
9_ A New Machine Part II
10_Sorrow
Siguiendo mi blog, ustedes deben saber que Pink Floyd es una de mis bandas de devoción, a pesar de la sobreexposición que se le ha dado en algunos lados, cosa que revienta un poco las bolas debido a que adulan todos sus discos, incluso los mediocres. Pero también saben que he criticado algunos de sus más débiles discos de manera intensa y algo objetiva, siempre dejando mi devoción de lado para no perdonar algunos de sus errores, como lo hice ya con The Final Cut (1983) o en un análisis a su discografía también critiqué lo débil de ciertos trabajos como el aburrido Obscured by Clouds (1972) que se salva un poco por tener ciertos toques de experimentación. Así que cuando me doy cuenta que tengo que revisar este álbum en particular, mi amor a esta banda se vuelca a un odio terrible, uno que supera las barreras de lo nefasto y lo pusilánime. Me refiero por supuesto, al desagradable A Momentary Lapse of Reason (1987).
Pero antes un poco de la breve historia de este álbum. Luego de que en 1985, Roger Waters, el bajista, letrista, compositor y autoproclamado líder de la banda, abandonara el buque debido a que creía que no se podía hacer nada mas con el proyecto, David Gilmour, guitarrista y voz floydiana, dijo: “Eso no es así”. Así se inicio un lio legal que involucro a Gilmour, acompañado por el baterista Nick Mason en un bando, y a Roger Waters en el otro lado, siendo los primeros quienes ganan el juicio y permitiéndoseles usar el nombre de la banda, mientras Rick Wright veía los pececitos en su yate. Así comienzan a grabar y componer un conjunto de temas para el próximo disco, junto a músicos invitados, incluyendo a Wright entre ellos, concibiendo así el peor trabajo de la banda, y uno de los peores discos de la Historia.
Todo parte con la insulsa “Signs of Life” que intenta emular el efecto intro que antes bien les había resultado en su exitoso álbum Dark Side of the Moon (1973), pero acá solo nos quedamos con ridículos chapuzones de agua, y un solo de guitarra, algo simpático, pero cuya producción me hace dudar si es de verdad o no, desembocando así en el hit “Learning to Fly”, un número seguro para las radios y un buen single, que de no ser lanzado bajo el nombre de Pink Floyd tendría mejor acogida en este álbum o en algún compilado de clásicos del A.O.R. (Adult Oriented Rock), pero tiene un gran defecto que es la voz centrada de Gilmour, abarcando incluso más que los mismos instrumentos. El sufrimiento real comienza desde el track 3, el espantoso “The Dogs of War”, una oda al sintetizador mal producido, al saxofón desentonado y al desgano y flojera máximos, con estribillos dignos de un slogan de centro comercial
y una letra que incluso Waters, amante de las letras bélicas, hubiese desechado. “One Slip” es un numero bastante inofensivo, pero que pudo haber ido en un disco de Erasure, y “On the Turning Away” es una pieza aburridísima que revienta las bolas con sus coros indignos al estilo del mas decadente “We Are the World”. Cuando revisamos el tracklist y vemos que hay una suite, vemos que Gilmour quiere devolvernos a la época donde experimentaban con canciones largas, pero en vez de eso “Yet Another Movie” son siete minutos mal gastados en un álbum, aburridos, monótonos y pretenciosos, sería mejor denominarla una suite de ascensor. “A New Machine” es un relleno de lo mas innecesario, con Gilmour cantando sobre un vocoder y una nota de sintetizador cada 20 segundos, y no exagero, (bueno en realidad si exagero, pero cuando escuchen la canción sabrán por que lo hago), pero se divide en dos partes para abrir y cerrar una especie de suite junto a la insulsa “Terminal Frost”, de lo cual solo puedo salvar los pianos tocados por Wright, mientras que la base instrumental y los solos de saxofón son insoportables. Todo termina con “Sorrow” que es un numero bastante decente, si no fuera por la aburridísima y eterna introducción de guitarra, que se eleva, eleva, y eleva tanto que no baja de la estratosfera para darnos de una vez por todas el tema esperado.
En fin, A Momentary Lapse of Reason es un disco de indecencia plena, y uno de los peores álbumes jamás creados por el hombre, con una de las giras mas pretenciosas, un álbum en vivo mal producido como Delicate Sound of Thunder y solo comparable a los fracasos que Waters había lanzado por esos años como solista (Llámese Radio K.A.O.S.). Aunque se redimieron en parte con el discreto, pero no tan bueno, The Division Bell en 1994, nada salvó a Gilmour o a Mason de producir el peor trabajo de la carrera floydiana, o el peor disco producido por alguien destacable como Bob Ezrin… Si usted tiene este disco original, vaya y canjéelo por una pistola a balines o una maceta para su planta favorita, si le gusta, póngalo en las reuniones de sus empleados mientras analiza cómo han subido sus acciones, y si las dos opciones anteriores no se aplican, dese por salvado.
Cancion que deberían acompañarlos en sus ascensores, para que el suplicio sea más breve... Esta es la aburrida suite "Yet Another Movie"
Otras mediocridades: The Final Cut (1983), The Division Bell (1994)
Antidoto a este bodrio: Wish You Were Here (1975)








