
1_ Larks’ Tongues in Aspic Part I
2_ Book of Saturday
3_ Exiles
4_ Easy Money
5_ The Talking Drum
6_ Larks’ Tongues in Aspic Part II
A finales de los 60s los Hippies encontraban en la música una manera de disuadir la realidad con pasajes de alegría y poca decadencia, hallaban en grupos como Pink Floyd o The Beatles un escape del entorno y en Santana disfrutaban de plenitud espiritual. Pero hubo cierta banda que a pesar de agradar a los Hippies no se quedo solo con el sentido de hacer música para los viajes disuasivos, sino para un viaje denso a rincones inexplorados. Un hombre de pelo desordenado y gafas ametrallaba notas con su guitarra mientras al compas de extraños ritmos de Jazz y un suave Mellotron recitaba poemas de pesimismo absoluto, medievales paisajes y la muerte rodeaba cada nota. La banda en cuestión era King Crimson y es conocida por ser quizás uno de los próceres del Rock Progresivo, y por tener una formación siempre inestable, pero a la vez eternamente liderada por el guitarrista Robert Fripp, un no tan carismático, pero estricto músico que incluso en las improvisaciones buscaba generar algo en su forma de interpretar la música. Diversos músicos reconocidos y otros no tanto pasaron por el Rey Carmesí, como los bajistas y cantantes Greg Lake, el fallecido Bob Burrell, el no tan reconocido Gordon Haskell, el genial vientista y encargado del Mellotron Ian McDonald y el letrista Peter Sinfield, muchos de ellos ocupando un espacio destacado en la Historia del Rock. Pero los cambios llegaban sin que uno se diese cuenta y sus cuatro primeros discos contaron con distintas formaciones, en la que siempre permanecía el dueto Robert Fripp y Peter Sinfield liderando la composición y la dirección que tomaba la banda. Pero luego de una repentina disolución y la marcha de Sinfield del grupo vendría el cambio más notorio en la banda. Primero Richard Palmer – James , ex guitarrista de Supertramp, se encargaría de ser el nuevo letrista, luego ingresarían un enigmático y excéntrico percusionista llamado Jamie Muir, un desconocido bajista de nombre John Wetton, el violinista David Cross y el ex baterista de Yes, el Sr. Bill Bruford, y bajo esta formación el improvisado y calmado Rock Progresivo con aires de Jazz deja de ser el sello de la banda para pasar a una etapa más pesada y experimental que debutaría con este disco de 1973 llamado Larks’ Tongues in Aspic.
El disco contiene pasajes mas característicos del Avant Garde y eso se debe en demasía por la influencia del genio de la percusión Jamie Muir, quien adhirió no solo el papel de ser el segundo baterista, sino que adhirió nuevos sonidos a la manera de componer de King Crimson, y la muestra de ellos es la primera parte del tema que da nombre al disco, donde empieza a demostrarse que la banda no es la misma, y que estos músicos juntos son dinamita pura, es mas escuchen la intro, donde Muir juega con muchos instrumentos de percusión, mientras David Cross comienza a tocar las primeras notas de su violín, para pasar luego a la explosiva entrada de Wetton y Bruford en un enigmático riff de guitarra por parte de Fripp, y que difiere demasiado de aquel 21st Century Schizoid Man o de aquel calmado In the Wake of Poseidon, y aun mas de las improvisaciones en Lizard, esto es otra cosa, una banda con nueva sangre en las venas dispuesta a llegar mas allá, ya al minuto ocho del disco escuchamos un notable solo de violín, para entrar nuevamente a un enigmático final, donde la guitarra distorsionada y unas misteriosas voces rodean en una atmosfera intranquila al oyente, finalizando el tema con una calmada percusión que da comienzo al tema más accesible del disco, Book of Saturday, donde Wetton canta sobre la calmada guitarra de Fripp y donde presenciamos la poética de Palmer – James en acción. Para luego pasar a otro gran momento del disco, que comienza con una enigmática distorsión de algunos instrumentos que luego nos transporta a un hermoso ritmo de batería para que John cante las letras de Exiles, acompañado de Cross en su violín, debo decir que en ciertos momentos me recuerda a Epitaph, hasta cuando aparecen los solos de David Cross con una ambientación oscura, y Robert nuevamente vuelve a la carga en la guitarra acústica, mientras que Bruford lleva todo en un calmado ritmo, demostrando que no solo era el chaconcito del grupo Yes, sino que era parte importante de su sonido. La segunda mitad parte con el bullado Easy Money, con graciosos coros, en un mellotron y percusiones magistrales, donde no es tanto la letra, sino el genial solo de guitarra que nos muestra este tema, mientras Muir y Bruford llenan cada espacio en sus respectivas percusiones, y Wetton se luce con una genial línea de bajo, para luego terminar cantando el estribillo final, el cual da comienzo a otra improvisación de la marca del Rey Carmesí donde Muir resuena los bongos a un fantástico ritmo, para que cada integrante ingrese con su instrumento y formen la estructura de The Talking Drum, la cual súbitamente termina con una alta nota de violín que da comienzo a otro gran momento del álbum, y el ultimo, el cual es la segunda parte de Larks’ Tongues in Aspic, donde dos baterías, una con mas accesorios tocada por Muir, y una simple tocada por Bruford, van llevando el ritmo de un riff creado por Robert Fripp, mientras el bajo acompaña a Bruford para que Cross distorsione su violín a más no poder para terminar todo en una explosión colectiva.
El disco es quizás uno de los menos digeribles, pero más espectaculares del Rey Carmesí, y da pie para una de las mejores formaciones de la banda, pero que queda reducida a un cuarteto cuando apenas el disco es lanzado, Muir abandona la banda debido a, según rumores, una lesión. Después de algunos años de colaborar en algunos proyectos Jamie Muir se retira de la música para dedicarse a la pintura. Mientras la banda percibe este disco como el primer paso de una trilogía de discos más experimentales y de sonido más duro, basándose también en las improvisaciones en vivo, y Bruford, influido por su colaboración con Muir decide adherir mas accesorios de percusión a su batería y mejora su técnica de manera magistral. David Cross se iría luego de la gira del siguiente disco, el algo extraño Starless and Bible Black y el trió restante se separaría luego de lanzar su obra maestra, Red, para volver a reformarse, con nuevos integrantes y ya sin Wetton en sus filas, a principios de los 80s. Pero es este disco el que marca un antes y un después en el sonido del Rey Carmesí, convirtiéndola de una simple banda de Progresivo a una banda vanguardista y totalmente anti comercial, de música difícil de digerir, pero de placentera audición.
Exiles
Now...in this faraway land
Strange...that the palms of my hands
Should be damp with expectancy
Spring...and the air's turning mild
City lights...and the glimpse of a child
Of the alleyway infantry
Friends...do they know what I mean
Rain...and the gathering green
Of an afternoon out-of-town
But Lord I had to go
My trail was laid too slow behind me
To face the call of fame
Or make a drunkard's name for me
Though now this other life
Has brought a different understanding
And from these endless days
Shall come a broader sympathy
And though I count the hours
To be alone's no injury...
My home...was a place near the sand
Cliffs...and a military band
Blew and air of normality
Aca un fragmento del tema que da el nombre al disco, con su formacion integra
Otras recomendaciones: In the Court of the Crimson King (1969), In the Wake of Poseidon (1970), Lizard (1971), Starless and Bible Black (1874), Red (1974), Discipline (1981)
Alejese de: Beat (1982)
2 comentarios:
Usted comenta aquí de manera elegante uno de mis discos predilectos, perpetrado por una venenosa formación capaz de destripar al oyente con su carga de suspenso, de tensión, algo que Red llevará al extremo.
Pese a que me es muy difícil elegir un momento del álbum, me quedo con la dupla final "The Talking Drum" + "Lark's Tongues pt. 2", el primero con unos arablescos persecutorios magistrales, el segundo erigiéndose como el clímax perfecto.
Es un disco que me deja atontado, como insecto moribundo.
Si Metallica, Megadeth, Slayer y Anthrax son lo jinetes del trash entonces Yes, ELP, Genesis y King Crimson son los jinetes del progresivo.
Sin embargo creo que los más subestimados fueron Gentle Giant, mucho más que cualquier otra banda
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