

(ALERTA DE SPOILERS)
Díganme… ¿han visto una película que les haga desear realmente que nada de lo que vieron fue real? Claro que sí, yo por ejemplo tengo muchas, entre ellas están Batman & Robin (1997), The Twilight Saga: New Moon (2009), Star Wars Episode I: The Phantom Menace (1999), entre otras. Pero hay un género que no puedo pasar por alto, y ese es el de los musicales. Claro ha habido películas que han sido parte importante del recuerdo de muchas generaciones, como la algo trillada, pero siempre bien recibida, Jesus Christ Superstar (1973), basada en la famosa ópera rock de 1970, otras taquilleras como Moulin Rouge de 1999, y por supuesto que hay cosas extrañas, como la oscura Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street (2007), que cumplen con lo que más deseamos, que nos cuenten una historia y que esta vaya acorde a las canciones. Pero claro, luego de que estas brillantes obras arreglaran un genero mal tratado por las constantes reediciones de las horrendas películas de Elvis Presley o la sobreexposición de aquella película de John Travolta que no nombraré, la compañía Disney tuvo la idea de explotar este género, y estoy hablando de expertos en el área de musicalizar historias, recordando películas fantásticas como las que hizo con Pixar, o la simpática producción de Tim Burton para cierto esquelético personaje, o por supuesto aquellas maravillas animadas que golpearon nuestras emociones. Pero lo que no sabíamos, era que la nueva película trataría de manera random problemas que adolecentes con posibilidades tienen (y no estoy generalizando). Así nace durante el verano estadounidense del 2006, High School Musical.
Analicemos esto durante cinco minutos… la película comienza con una fiesta de año nuevo donde dos jovencitos se conocen, se enamoran (tan rápido como una eyaculación precoz o una prostituta consiguiendo cliente) y cantan una insulsa canción, que ni siquiera veo el por qué, claro un karaoke, los guionistas definitivamente necesitaban que cantaran, mínimo una introducción más clara de quienes son estos chicos random, interpretados por Vanessa Hudgens y el rubio Zac Efron. Y aquí todo se va al carajo, porque la voz que se oye no es de este chico rubio, tiempo después nos enteramos que al igual que Danny Elfman lo hizo en The Nightmare Before Christmas, las canciones donde participa el personaje de Troy Bolton (No es Bolson, eso es otra película) son interpretadas por un tal Drew Seeley, claro que a diferencia del legendario compositor Burtoniano, que exigió cantar las canciones del carismático Jack, Seeley lo hizo debido a que la voz de Efron no era para nada talentosa. Ahora pasamos a otro plano, donde vemos que el chico rubio entra a clases y se encuentra con la chica, que casualmente y por obra de magia (y no de cierto ratón mascota), se cambia a la misma escuela. Y así comienzan una serie de escenas que me resultan molestas, como por ejemplo la interpretación de random de cierta canción llamada "Get'cha Head In the Game", por el amor de Dios, además la canta un equipo de basquetbol, y por lo tanto deberían estar en un partido y no cantando y bailando cual bailarinas de flashmob, la introducción del molesto personaje interpretado por Ashley Tisdale, que por cierto tiene la voz más sobre producida, cosa que por lo que se no era tan necesario (¿o sí?), y su amanerado hermano cantando canciones cursis para un casting, del cual participan los personajes principales y claro ganan, que lindo y tierno… ¡QUE HORROR! Ahora la escena más ridícula es cuando interpretan “Stick in the Status Quo”, debido a que supuestamente dicen que no deben salir de su papel, cuando claramente todos lo hacen. Pongamos un ejemplo, una chica del grupo de intelectuales dice amar el hip hop y el break dance, a lo cual sus compañeros de grupo la increpan, y luego SE PONEN A BAILAR BREAK! En el nombre de Jesus, ¿que no debían salir de su papel? Esto no tiene sentido, de hecho no concuerda para nada con la idea de la letra de la canción. El resto del filme es más de lo mismo, es decir, estereotipos, canciones cursis para momentos de tristeza, como la interpretada por Vanessa, y cierto giro argumental obvio que le da “sabor” al conflicto y todo termina bien. Ah y claro, por supuesto, todo el casting canta una canción con mensaje positivo, moralejas y… Termina esta asquerosa bosta.
El musical es una mala idea, las letras de las canciones no concuerdan a veces con la historia, es más, parecieran estar colocadas de manera random para hacerle honor al nombre del filme, porque créanme cuando les digo que la historia corre sin la necesidad de las canciones. Además las voces son insufribles, sobre todo la de Zac/Drew o la de Lucas Grabeel, o la contrariedad y estúpida performance de Corbin Bleu, es más, sus diálogos no coinciden con lo que vemos en la película. Claro que la película triunfó y aparecieron secuelas mas nefastas, como aquella dirigida al cine llamada High School Musical 3: Senior Year (2008) o la spin off innecesaria de Sharpay’s Fabulous Adventure (2011). Disney mando al carajo todo el talento (si es que se puede llamar) de lo que le quedaba y por supuesto sobreexplotó los musicales con franquicias igual de malas como Camp Rock. Si Disney aún alegra tus días, es porque o está repitiendo sus hermosos clásicos o porque eras una quinceañera con ansias de tramas ridículas y canciones aleatorias, mejor recurre a tu Ipod con canciones de Justin Bieber, que por lo menos no ha hecho un musical… ¿O sí?
La escena mas incoherente de la pellcula... y por asi tambien la cancion mas nefasta



1 comentarios:
En serio, aún no puedo creer que te dio el cuero para ver semejante estupidez... mis respetos!! D:
Disney pasó a tener momentos de gloria a conseguir público de una forma baja, pero a la vez efectiva para los pobrecitos de mente. Success de parte de ellos, pero no para los que crecieron con Disney con todos los bellos momentos que nos entregaron sus películas (a pesar de lo tristes que solían ponerse).
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