

1_ The Gates of Delirium
2_ Sound Chaser
3_ To Be Over
Para los que han leído mis anteriores artículos en este blog, no es un misterio cuanto me gusta Yes, es más, hasta hice un análisis completo de su discografía hace algunos meses. Este “fanatismo” si se le puede llamar así, se lo debo a un gran amigo, quien llegó cierto día a mi hogar con casi todos los discos de esta gran banda. Gracias a él (a quien por cierto le debo mucho), conocí las bondades de una de las obras maestras del Rock Progresivo, y me refiero al fantástico disco Close to the Edge de 1972, o el fascinante trabajo cohesivo de The Yes Album (1971), las maravillosas piezas extensas de Fragile (1971), y tardé años en valorar una de sus obras más extens
as y experimentales, llamada Tales from Topographic Oceans, lanzado en 1973. También oía maravillosa música creada por algunos de los músicos más virtuosos, como por ejemplo el baterista algo chascón llamado Bill Bruford, quien abandonó a la agrupación al terminar su obra de 1972, y a Rick Wakeman, quien no se fue muy contento después de terminar la gira de su extenso y no muy valorado disco del año siguiente. En 1974, Yes se quedaba reducido a la voz de Jon Anderson, el virtuoso bajo de Chris Squire, el talento de la guitarra de Steve Howe y la potencia de la batería de Alan White, pero se les une a ellos Patrick Moraz, un tecladista de una índole mas jazzista que la de Wakeman. Así, con esta formación, lanzaron uno de los discos más infravalorados de la agrupación británica, y que también fue uno de los primeros que escuché, además de contener una de las portadas más hermosas de Roger Dean, me refiero a Relayer. Este disco ha sido ignorado por muchos debido a que no participa Rick Wakeman, sino un desconocido suizo que apareció de la nada, pero créanme, a pesar de que no supere la calidad de Rick, las intervenciones de Patrick en este álbum son dignas de admirarse (No así la gira donde masacró todos los temas del repertorio clásico). Pero lo más destacable es quizás las complejas líneas de bajo de Chris Squire, que se oyen acomodadas a este nuevo sonido que Yes experimenta. La estructura del disco es similar a la de Close to the Edge, es decir una pieza central que ocupaba todo un lado del vinilo, mas dos canciones algo más breves, pero de una extensión aproximada de diez minutos cada una. Y la pieza central este vez es “The Gates of Delirium”, una composición de 21 minutos basada en la novela más reconocida de Tolstoi, War and Peace, cuya interpretación es realmente fascinante, al igual que la estructura de suite que posee. Comenzamos con un preludio a la batalla, con una buena base rítmica que contiene a los sintetizadores y solos de guitarra de Howe, mientras Anderson, acompañado por Squire, nos canta de la manera más sublime, como sólo este grupo puede hacerlo. Luego de 8 minutos comienza la sección de la “batalla” donde la percusión, al igual que “Ritual” (La canción más experimental del anterior disco), toma parte importante para dar la oscura ambientación necesaria, además de la “competencia” entre teclados y guitarra. Pero todo termina en un momento de paz, con la sección denominada “Soon”, donde Anderson trae la calma con su voz y el sonido de la Steel y el mellotrón. Esta última sección, lanzada como single, es una de las composiciones más hermosas de la banda, si no me cree, escúchela en alguno de los miles de audio que circulan por ahí.
Las dos piezas siguientes llaman la atención por lo distintas que son una de otra. La primera de ellas es la demasiado experimental “Sound Chaser”, una canción donde se denotan las nuevas influencias del Jazz Fusión en Yes, como la base rítmica de White y los solos de bajo de Squire,
aparte de la casi nula intervención de Anderson en la canción. El solo de guitarra es sencillamente espectacular, y los pocos timbales que lo adornan y el teclado de fondo hacen que adquiera un ambiente enigmático, y el brevísimo solo de teclado de Moraz es efectivo, a pesar que no es lo mejor de la discografía de la banda. El defecto principal es que la parte rápida de la canción se vuelve un poco larga, y la intro se me hace un poco larga, pero no quita el sentimiento de satisfacción a la experimentación de este tema. La segunda pieza es “To Be Over” otra belleza que cierra el álbum, con excelentes líneas de guitarra, un buen bajo, y los constantes mellotrones y fondos hechos de teclado y una breve intervención de sintetizadores, pero la voz de Anderson ocupa un espacio importante, para dar paso al fade que cierra este álbum.
Relayer es un álbum destacado, y parte esencial para entender la evolución que llevaba a cabo la banda por esos años. Después de este álbum, un breve hiato, y una gira para promocionar sus discos solistas, Patrick Moraz es reemplazado por el retornado Rick Wakeman, con quienes lanzan otra de sus obras maravillosas, me refiero a Going for the One. Pero este disco debe ser digno de ser reconocido como una de los mejores trabajos de la banda, como parte de su maduración definitiva, que alcanzo la cumbre con su siguiente trabajo, pero que luego fue cuesta abajo. La época del Jazz Fusión es una parte destacable que tuvo un punto negro: La gira, la cual, como mencione anteriormente, tuvo el defecto de que Moraz no pudo con ninguno de los solos clásicos. Consideren solamente escuchar el álbum y no los bootlegs, créanme ¡NO SE ARREPENTIRÁ!
The Gates of Delirium (Excerpt)Soon oh soon the light
Pass within and soothe the endless night
And wait here for you
Our reason to be here
Soon oh soon the time
All we move to gain will reach and calm
Our heart is open
Our reason to be here
Long ago, set into rhyme
Soon oh soon the light
Ours to shape for all time, ours the right
The sun will lead us
Our reason to be here
The sun will lead us
Our reason to be here
Una de las canciones mas hermosas de Yes, además de la pieza mas destacable del disco... Aqui esta: The Gates of Delirium
Otras recomendaciones: Yes (1969), Time and a Word (1970), The Yes Album (1971), Fragile (1971), Close to the Edge (1972), Tales from Topographic Oceans (1973), Going for the One (1977
Alejese de: Talk (1993)
1 comentarios:
Disco gélido pero emocionante, de esos que lo hacen sentir pequeño a uno. No solo está en mi top 5, sino que es uno de esos álbumes a los que le voy incrementando el volumen conforme avanza. Y suena tan bien que escucharlo a volumen bajo es una masacre.
"To Be Over" tal vez sea mi pieza preferida del repertorio de Yes, por no mencionar a "Delirium", que expone a un Yes directamente endiablado.
Relayer, además, posiblemente contenga una de las mejores portadas de la historia del rock, sino la mejor. Le recomiendo conseguir el vinilo, donde se aprecia al detalle la continuación de la contraportada.
Sepa que no somos pocos los que tenemos a este disco como el favorito. Me he cruzado con varios yesófilos pensando igual. Lo cual es reconfortante, porque no viene por el hecho de apartarse de la media (Close To the Edge / Fragile), sino por que Relayer simplemente es magistral.
Homero Simpson tenía razón; el rock alcanzó la perfección en 1974. Obviamente la cosa siguió su curso, ¡afortunadamente!, pero póngase en la piel del melómano que lo escuchó en tiempo real.
Salud!!
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