Llegaba a la civilización después de unos días desconectado de esta realidad, y recibo la noticia trágica de tu partida, la cual aún no puedo procesar, pero lo intento y me reconforta saber que a pesar de que tu cuerpo no existe más, tu alma surca una nueva galaxia, una que aun no podemos alcanzar.
Recuerdo la primera vez que recibí un disco tuyo, en esos años en los que estudiaba en la enseñanza media. Recuerdo que cierta vez escuche en un reproductor “El anillo del capitán Beto”, y me fascinaba el misticismo que aquella voz esparcía a través de los parlantes y su guitarra contenía alma propia. Pero fue cuando escuché aquella obra tuya llamada Artaud (1973) que me acercó definitivamente a tu obra y me interiorice en tu vasta trayectoria, a la vez que te consideraba quizás el mejor músico trasandino, quizás mucho más que Charly García, o tal vez equiparándolos a ambos como pilares fundamentales del rock argentino.
Posteriormente fueron llegando más discos, primero fue Durazno sangrando que compusiste por allá en 1975 cuando estabas en tu proyecto Invisible, o tu segundo álbum con Pescado Rabioso, llamado Pescado 2. Y así hasta llegar al que considero una de tus obras más bellas, A 18’ del sol.
Tal vez cometiste algunas equivocaciones, tanto en lo musical como en lo personal, pero siempre supiste redimirte, y así dabas paso a una nueva etapa en tu vida y carrera, la cual recibíamos con alegría.
Eras quizás el músico que la gente de tu país necesitaba para reinventarse, la influencia por obligación, o el ídolo al cual querer derrocar para algunos, pero tu nombre estaba ahí. Lo que Violeta Parra significaba para nosotros como chilenos, un modelo a seguir, tu lo eras para Argentina. Podías tocar con Charly, o con Gustavo Cerati, pero siempre mantenías tu esencia en cada poesía y cada nota que interpretabas.
Ahora nos dejaste, tu alma abandona este mundo para ir hacia otras dimensiones, las mismas que quizás recorren Luca Prodan, Federico Moura, Mercedes Sosa, o Pappo y otros grandes artistas que marcaron la historia de la música argentina.
Tu legado estará con nosotros siempre, tu música seguirá sonando mientras los que te recordamos estemos en este reino, y tu alma seguirá presente en cada nota de esas guitarrasjóvenes que quieran acercarse a tu música o recuerden a la “Muchacha ojos de papel” en esas fogatas con amigos, el capitán Beto seguirá en nuestras galaxias y todas tus canciones seguirán acompañándonos…
1_ Secuencia Inicial 2_ Toma la Ruta 3_ En Remolinos 4_ Primavera 0 5_ Camaleón 6_ Luna Roja 7_ Sweet Sahumerio 8_ Ameba 9_ Nuestra Fe 10_Claroscuro 11_Fue 12_Texturas
La “Sodamania” fue uno de los fenómenos más grandes que se dio a conocer a mitad de los 80s cuando cierta banda argentina apareció en Chile promocionando ciertos discos llamados Nada Personal y Signos. Soda Stereo se había transformado en una de esas bandas cuya fama era incontrolable, todo el mundo coreaba sus canciones y la gente compraba sus discos apenas aparecían, lo cual se vio magnificado con el lanzamiento de su obra maestra Canción Animal de 1990. La gira les trajo recaudaciones acaudaladas y el marketing del trió argentino era uno de los más rentables.
Ahora a principios de los 90s comenzó una proliferación de nuevos estilos los cuales llamaban a ser imitados, fue así como muchos optaron por el movimiento grunge que lideraban bandas como Pearl Jam o Nirvana.Pero el movimiento que quizás no muchos se arriesgaron a elegir fue el Shoegazing, un estilo con guitarras más estridentes, uso de efectos, y experimentación sonora que grupos como My Bloody Valentine o The Jesus and the Mary Chain llevaban a cabo. Gustavo Cerati, quien en esos años frecuentaba más a su colega Daniel Melero, quienes trabajaban juntos en un proyecto electrónico, comienza a absorber estas influencias y compartirlas con su banda. Bozio y Alberti se pusieron en acción, con Melero listo para tocar samples y sintetizadores donde fuese necesario y mezclaron los ingredientes en una juguera de sonidos que dio origen a Dynamo, el disco de 1992 que dividió a los fans de la “banda más grande de Argentina”.
Claro, muchos se alarmaron con la portada, un corazón verde rodeado de un fondo de color ¿rojo? y la lista de tracks se distribuía en esféricos. Cuando escucharon “Secuencia Inicial” creían que nada había cambiado, ya que es una canción que sigue en algo los esquemas de su trabajo anterior, y claro, Cerati había mencionado que este disco se basa en “tomar Canción Animal y destruirlo”. Pero hay otras canciones accesibles con el sonido “soda” impreso en ellas, como la balada “Fue”,pero también es intensificado en una canción algo mas electrónica llamada “Ameba” o la rockera y clásica “Primavera 0”, que se transformó en una infaltable en las ultimas giras del trió argentino. Pero el lado experimental del disco es el que llama más la atención, donde las influencias del nuevo estilo que venía de afuera, el shoegazing, se apodera de la hermosa obra maestra del álbum “En Remolinos”, o lo electrónico se apodera de temas como “Nuestra Fe” que se vuelve un espiral de guitarras al ritmo de samples y baterías y el siempre bien ponderado bajo de Zeta Bozio. “Sweet Sahumerio” es el climax de la vanguardia musical de este trabajo, con instrumentos árabes que adornan un fondo de ensueño, mientras la guitarra de Gustavo se desliza como una sensual bailarina con su voz centrándose en ese fondo sicodélico, mientras que la simpleza nos llega con temas como la algo débil “Camaleón” o la discreta “Toma la Ruta”, que contienen ciertos elementos electrónicos, pero que mantienen aún fresca su esencia de ser una canción de Soda Stereo. “Luna Roja” es una de esas canciones que llaman la atención, no solo por su música, sino que también por su surrealista forma de hablar de las enfermedades venéreas, mientras que “Texturas” es un tema donde Bozio se luce con una buena base rítmica que desemboca en riffs mas rockeros, para cerrar el disco de manera sublime, adelantándonos algo de lo que sería la futura carrera solista de Gustavo Cerati.
El disco fue recibido con desacuerdos, algunos opinaban que era el gran trabajo de la banda, mientras otros opinaban que era el peor producto de Soda, por ser demasiado pretencioso. Yo me quedo con que es quizás un disco incomprendido por no tener singles de éxito. No tiene ningún “De Música Ligera” y no harán falta esas vitaminas de involución. Cerati, Zeta y Charly pasaron la prueba musical, pero no la personal, ya que Dynamo abrió las primeras grandes heridas, lo cual llevo a un breve hiato de 3 años, el cual Gustavo aprovechó para lanzar Colores Santos junto a Melero el mismo año y Amor Amarillo, su primer trabajo solista en 1993, En 1995 se lanza el último trabajo de la banda, el aun más experimental Sueño Stereo donde el rock se mezcla con el ambient y la experimentación de un Bowie de la época Berlín, Dynamo es un disco que no tiene buen reconocimiento, pero que nos hizo pensar, no solo que la banda tenía mucho más que dar que singles radiales de éxito enorme, sino que también demostró que la música puede ser un arte que se puede explorar a rincones insospechados, aun en estos lugares del mundo.
Luna Roja
El salió y dejó la casa vacáa se entregó al suave aire del desierto entonces la vió
la Luna Roja sobre el mar negro. Luna Roja.
Primero león, luego cordero ruega a Dios poder volver del desierto desde que vió
la Luna Roja sobre el mar negro. Luna Roja.
Cuádame yo te cuidaré yo también pagué placeres ciegos no quiero ver
la Luna Roja sobre el mar negro. Luna Roja Luna Roja.
Es peligrosa. Es peligrosa. Es peligrosa. y te hace mortal.
Ya no hay musica para hacer bailar a las masas, sino que para hacer volar a las masas: Esto es "En Remolinos"
Otras recomendaciones: Nada Personal (1985), Signos (1986), Cancion Animal (1990) Alejese de: Zona de Promesas (Mixes 1984-1993) (1993)